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28 agosto 2026

Clemente Medina Blanco: un empresario y promotor social, nacido en Etzatlán.


A lo largo del siglo XX, hombres y mujeres nacidos en este municipio emprendieron nuevos caminos y, desde otras ciudades, construyeron trayectorias que hoy forman parte de la historia de sus comunidades de destino. 

Uno de ellos fue Clemente Medina Blanco, nacido en Etzatlán el 21 de noviembre de 1920, cuya vida quedó estrechamente ligada al desarrollo comercial y social de Los Mochis, Sinaloa. Un expediente fechado en 1969 permite reconstruir parte de esa trayectoria. A los 49 años, Medina Blanco era identificado como gerente de la Sociedad denominada “El Hogar Moderno de Los Mochis, S.A.”, empresa constituida desde 1938 y dedicada al comercio de artículos para el hogar. 

El documento también aporta datos sobre su formación. Entre 1932 y 1935 cursó la carrera comercial en la Escuela Beltrán de Mazatlán, una preparación que posteriormente se reflejaría en su actividad empresarial. Pero su nombre no quedó limitado al ámbito de los negocios. 

Del comercio al servicio comunitario La semblanza de 1969 describe a Medina Blanco como una persona vinculada con distintas organizaciones sociales y destaca su interés por la educación y por la construcción de escuelas. 

Uno de los espacios donde alcanzó mayor reconocimiento fue el Club de Leones de Los Mochis, organización a la que perteneció desde 1947 y en la que posteriormente ocupó cargos directivos, incluida la presidencia durante dos periodos. 

La referencia cobra especial importancia porque una publicación posterior de El Debate también identifica a Clemente Medina Blanco y a su esposa como socios fundadores del Club de Leones de Los Mochis. Así, detrás del empresario de El Hogar Moderno aparece también un hombre involucrado en la vida comunitaria de la ciudad. 

Su actividad se extendió a otras organizaciones. El expediente registra su pertenencia al Club Náutico de Topolobampo desde 1963, además del Country Club y el Club de Caza y Pesca de Los Mochis. 

Una vida pública discreta Los documentos también muestran su participación en la vida cívica de la época. De acuerdo con el expediente, pertenecía al Partido Revolucionario Institucional desde 1955, aunque no había ocupado cargos dentro de esa organización. 

Sí participó, en cambio, en actividades electorales: fue vigilante de casilla durante los comicios de 1968 y posteriormente aparece como escrutador en la campaña para la presidencia municipal de Mazatlán en 1970. 

Estos datos permiten observar la dimensión de un personaje que se desenvolvió en distintos ámbitos de la sociedad sinaloense: comercio, organizaciones de servicio, clubes sociales y participación cívica. 

Una pista para la historia de Etzatlán Para la memoria de Etzatlán, quizá el dato más significativo de todo el expediente sea uno que podría parecer menor: “Originario de Etzatlán, Jal.” La breve anotación conecta al municipio jalisciense con la historia de un empresario que, décadas después, tendría responsabilidades y reconocimiento en Los Mochis. 

No se trata únicamente de rescatar un nombre. Los documentos permiten seguir la ruta de un joven nacido en Etzatlán que recibió su formación comercial en Mazatlán y posteriormente consolidó su vida profesional en Sinaloa. 

En Los Mochis, su actividad al frente de El Hogar Moderno coincidió con una época de expansión comercial y transformación urbana. 

Paralelamente, su participación en el Club de Leones y en otras organizaciones lo colocó dentro de una red de ciudadanos que intervenían activamente en asuntos comunitarios. 

Un personaje pendiente de regresar a la memoria Hoy, Clemente Medina Blanco no ocupa un lugar visible dentro de la memoria pública de Etzatlán. 

Sin embargo, la documentación encontrada permite recuperar una historia que permanecía dispersa entre expedientes, publicaciones periodísticas y referencias de carácter institucional. 

Su caso abre además nuevas preguntas: ¿quiénes fueron sus padres?, ¿qué familia dejó en Etzatlán?, ¿en qué momento abandonó Jalisco?, ¿existen fotografías de su juventud?, ¿se conserva alguna imagen de los primeros integrantes del Club de Leones de Los Mochis?, ¿qué papel desempeñó exactamente en la fundación de El Hogar Moderno? Responderlas permitiría reconstruir no solamente la biografía de un empresario, sino también la historia de un etzatlense que emigró y terminó formando parte de la vida económica y social de otra región del país. 

Clemente Medina Blanco nació en Etzatlán hace más de un siglo. Su nombre sobrevivió en documentos que hoy permiten volver la mirada hacia aquel joven que salió de Jalisco y encontró en Sinaloa el escenario de su vida profesional. 

Quizá ha llegado el momento de devolverlo a la memoria de su pueblo. 

Fuente de información: 

http://www.debate.com.mx/opinion/Agricultor-20150515-0182.html

http://www.debate.com.mx/opinion/Cumpleanos-de-Maria-Haydee-de-Medina-20190123-0029.html 

http://www.dof.gob.mx/abrirPDF.php?anio=1954&archivo=27101954-MAT.pdf&repo=repositorio%2F 

http://www.dof.gob.mx/abrirPDF.php?anio=1954&archivo=28101954-MAT.pdf&repo=repositorio%2F 

http://historia.uas.edu.mx/historia/wp-content/uploads/2020/03/Maureen-IDENTIDAD-FEMENINA-Y-MODA-EN-CULIAC%C3%81N-1960-1970.pdf

http://books.google.com/books/about/Los_Mochis.html?id=-2gohPnAt_oC 

http://www.noroeste.com.mx/colaboraciones/el-culiacan-de-los-setentas-OFOP104497 

Ficha de consulta - F15_C3_6088 Repositorio del Archivo General de la Nación.





29 junio 2026

Lic. Arturo Ramos Romero (1911-2000): jurista, maestro y servidor público ejemplar de Etzatlá

 Semblanza biográfica, escrita por Luis Romero.

Etzatlán, Jalisco. La historia de Etzatlán está marcada por mujeres y hombres cuya trayectoria trascendió las fronteras de su tierra natal. Entre ellos destaca el Licenciado Arturo Ramos Romero (1911-2000), reconocido como uno de los Etzatlenses más distinguidos del siglo XX por su invaluable aportación al derecho, la educación, la política y el servicio público.

Nacido en Etzatlán en 1911, Arturo Ramos Romero formó parte de una numerosa familia de dieciséis hermanos. La pérdida temprana de sus padres representó uno de los primeros desafíos de su vida. Sin embargo, lejos de detenerlo, aquella circunstancia fortaleció su carácter y determinación. Siendo aún joven emigró a Guadalajara, donde, mediante esfuerzo constante, sacrificio y trabajo físico, logró alcanzar uno de sus mayores anhelos: convertirse en abogado egresado de la Universidad de Guadalajara.

Su brillante desempeño académico le permitió titularse con los más altos honores, iniciando de inmediato una destacada carrera dentro de la judicatura. Su trayectoria profesional lo llevó a desempeñar importantes responsabilidades en diversos estados de la República Mexicana. Comenzó como juez en el Juzgado de Primera Instancia de Ixtlán del Río, Nayarit, para posteriormente ejercer funciones judiciales en Jalisco, Nayarit y Aguascalientes, entidad donde llegó a ocupar el cargo de Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia.

Paralelamente a su labor jurídica, desarrolló una intensa actividad política y académica. Fue fundador y presidente del Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (CEPES) y Secretario de Divulgación Ideológica del Partido Revolucionario Institucional en Jalisco. Asimismo, representó a la ciudadanía como Diputado Local en la XLIX Legislatura y tuvo el honor de desempeñarse como Presidente Municipal de su querido Etzatlán.

Su vocación por la enseñanza dejó una huella profunda en generaciones de profesionistas. Durante más de treinta y cinco años fue catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, impartiendo materias como Teoría General del Estado, Derecho Civil, Procedimientos Penales y Derecho Constitucional. Su pasión por la formación académica lo llevó también a fundar y presidir la Sociedad de Egresados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara.

Dentro del ámbito profesional, destacó además como miembro del Consejo de Notarios del Estado de Jalisco, fundador y vicepresidente de la Barra de Abogados "Ignacio L. Vallarta", así como Notario Público Titular número 52 de Guadalajara desde 1960.

Su destacada trayectoria fue reconocida por la Universidad de Guadalajara mediante las prestigiosas medallas "Mariano Otero" e "Ignacio L. Vallarta", otorgadas en reconocimiento a sus treinta años de servicio docente. Asimismo, contribuyó al pensamiento jurídico nacional con la publicación de la obra Estructuras Jurídicas Institucionales de México ante Realidades Gubernativas y Socio-Políticas.

En el ámbito personal, consolidó junto a su esposa, Teresa "Tere" Arias Cano, una sólida familia iniciada en 1938, de la cual surgieron cuatro generaciones consecutivas que llevaron el nombre de Arturo Ramos, además de ocho hijos, veinte nietos y quince bisnietos.

Quienes lo conocieron recuerdan a un hombre de convicciones firmes, pero también de trato amable, respetuoso y profundamente humano. Sin distinción de posición económica, ideología, religión o nivel educativo, siempre mostró disposición para escuchar, orientar y ayudar a quienes acudían a él.

Conocido cariñosamente como "El Maistro", fue una figura respetada por gobernadores, magistrados, legisladores, abogados, alumnos y ciudadanos en general. Su conversación amena y su extraordinaria capacidad para cultivar amistades quedaron reflejadas en una de sus frases más recordadas: "Vale más un amigo que muchos millones de pesos".

A lo largo de más de siete décadas de servicio público, ejercicio profesional y labor educativa, Arturo Ramos Romero mantuvo una conducta caracterizada por la honestidad, la rectitud y el trabajo constante. Nunca buscó la riqueza material como objetivo principal, sino el cumplimiento del deber, la superación personal y el bienestar de su familia y de la sociedad.

A más de dos décadas de su fallecimiento, el legado del Licenciado Arturo Ramos Romero permanece vivo en las instituciones que fortaleció, en los alumnos que formó, en la familia que construyó y en la memoria colectiva de Etzatlán, que lo recuerda como uno de sus hijos más distinguidos y ejemplares.

Su vida constituye un testimonio de que la educación, la perseverancia y la integridad pueden convertir a un hombre en una referencia permanente para las generaciones futuras.

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23 junio 2026

J. Telésforo Ramos Zuzuarregui: un hijo predilecto de Etzatlán cuyo legado perdura en generaciones


Semblanza biográfica, escrita por Luis Romero.

Etzatlán, Jalisco. Entre los personajes que han contribuido a la historia y desarrollo de Etzatlán, destaca la figura de J. Telésforo Ramos Zuzuarregui, reconocido oficialmente como "Hijo Predilecto de Etzatlán" en los registros históricos del Gobierno del Estado de Jalisco.

De acuerdo con documentación civil de la época, se estima que Telésforo Ramos nació entre los años 1855 y 1856, formando parte de una generación que presenció importantes transformaciones políticas y sociales en el país. Su vida estuvo estrechamente ligada al municipio de Etzatlán, donde forjó una familia que con el paso de los años continuaría participando activamente en la vida pública de la localidad.

Contrajo matrimonio con Martina Gabina Romero Becerra, con quien formó una numerosa familia integrada por Crisanto, Aurora, Guillermo, Rodolfo, Luis, Alfonso, José de Jesús, Ana María, Carmen, Estela, Alfredo, Enrique y Arturo Ramos Romero.

Entre sus descendientes sobresalen figuras que continuaron contribuyendo al desarrollo de Etzatlán. Uno de ellos fue Enrique Ramos Romero, nacido el 15 de enero de 1909, quien participó en la administración pública municipal desempeñándose como Vicepresidente Municipal, teniendo a su cargo las comisiones de mercados. Asimismo, Arturo Ramos Romero llegó a ocupar la responsabilidad de Presidente Municipal de Etzatlán, fortaleciendo la presencia de la familia Ramos en la historia política de la región.

La trascendencia de J. Telésforo Ramos Zuzuarregui no solo se encuentra en los documentos históricos, sino también en la memoria de sus descendientes, quienes hasta nuestros días lo recuerdan con orgullo, respeto y cariño. Su legado representa los valores de trabajo, compromiso comunitario y amor por Etzatlán que han sido transmitidos de generación en generación.

Hoy, al recordar su vida y aportaciones, se reconoce no solamente a un personaje distinguido de la historia local, sino también a una familia que ha dejado una profunda huella en la identidad y desarrollo del municipio.

La memoria de los pueblos se construye a través de las mujeres y hombres que dedicaron su vida al bienestar de su comunidad. J. Telésforo Ramos Zuzuarregui es, sin duda, uno de esos nombres que forman parte del patrimonio histórico de Etzatlán.

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10 diciembre 2025

Rafael Sábas Camacho y García: el obispo que dio voz sagrada a México.

En Etzatlán, Jalisco, nació el 5 de diciembre de 1826 Rafael Sabás Camacho y García, hombre que uniría vida intelectual, pastoral y musical en una labor que dejaría huella en la Iglesia mexicana. Desde joven se formó en el Seminario Conciliar de Guadalajara, donde obtuvo grados superiores y el doctorado; su preparación académica —en teología y en jurisprudencia— lo preparó para una carrera en la que combinaría la erudición con el ministerio pastoral. 


Ordenado sacerdote en 1851, Camacho desarrolló una doble trayectoria: por una parte la docencia y el gobierno seminaryal —fue catedrático y rector—; por la otra, la promoción decidida del canto litúrgico y la música sacra como elemento formador de la vida religiosa. Reorganizó colegios de infantes y coros, enseñó solfeo y canto coral, y defendió la música como forma de oración y educación espiritual. 


El 23 de marzo de 1885 fue proclamado y posteriormente consagrado como tercer obispo de la Diócesis de Querétaro; desde esa silla episcopal emprendió visitas pastorales por gran parte de la diócesis y apoyó iniciativas culturales y litúrgicas que buscaban dignificar la celebración y la formación religiosa. Su gobierno episcopal se prolongó hasta su muerte en 1908, consolidando su figura como pastor y organizador. 


Convencido del papel central de la música en la liturgia, promovió la creación de la Escuela Diocesana de Música Sacra de Querétaro (fundada oficialmente en 1892), encargando su dirección a sacerdotes y músicos formados en el extranjero para elevar la calidad del canto y la enseñanza musical en la diócesis. La escuela fue una de las iniciativas más perdurables de su episcopado para restaurar y profesionalizar la música sacra en México. 


Además de su labor educativa y litúrgica, Camacho fue una voz activa en los grandes foros eclesiásticos de su tiempo: participó en los concilios y reuniones relevantes del clero latinoamericano y asistió al Concilio Plenario convocado en Roma a finales de siglo —movimientos en los que se discutían la pastoral, la codificación y la acción de la Iglesia en América—. También impulsó las peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, prácticas que reforzaron el vínculo devocional y la identidad católica popular en su época. 


Su obra y su testimonio le valieron reconocimientos de su tiempo: se menciona su condición de prelado de honor y su pertenencia a sociedades científicas y culturales, rasgos que muestran cómo su influencia rebasó lo estrictamente local para situarse en redes nacionales e internacionales. Falleció en Querétaro el 11 de mayo de 1908, dejando un legado combinado de fe, cultura y vida institucional que todavía se recuerda en la región y en la historiografía eclesiástica. 


Hoy Etzatlán lo recuerda como hijo ilustre y la Diócesis de Querétaro conserva la memoria de su impulso por la música y la formación litúrgica: su nombre aparece en archivos, publicaciones y en la historia de instituciones que nacieron por iniciativa episcopal y continuaron formando voces para la liturgia. Su figura conjuga el perfil del pastor-educador que entendió la música como puente entre la devoción popular y la dignidad del culto.  

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20 octubre 2025

Entre leyes y legado: la inquebrantable trayectoria de Marcelo Romero García de Quevedo.

 

Nació en la casona del Centenario, propiedad de su padre: Don Arnulfo Romero Cárdenas    Por años, el nombre de Marcelo Romero García de Quevedo ha resonado en los pasillos del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco. No suele aparecer frente a las cámaras ni buscar titulares, pero su firma ha acompañado decisiones que han marcado el rumbo de la justicia civil en el estado. Su historia es la de un abogado que, desde los años noventa, ascendió hasta convertirse en uno de los magistrados más veteranos del Poder Judicial jalisciense.


Romero de Quevedo llegó al tribunal el 30 de abril de 1997, tras haber ofrecido su labor en asuntos jurídicos en el Congreso del Estado. Era una época de cambios institucionales: nuevas reformas, nuevas salas, y una generación de jueces que buscaban profesionalizar la justicia local. Con el tiempo, Marcelo Romero fue consolidando su espacio, primero en la Quinta Sala Civil, luego como uno de los referentes más constantes del pleno.


De temperamento reservado y carácter firme, quienes lo conocen descrito como un hombre meticuloso, acostumbrado a los expedientes extensos y las discusiones técnicas del derecho civil. En 2001, el Congreso lo ratificó como magistrado inamovible, un reconocimiento que no sólo aseguraba su permanencia, sino también su influencia dentro del tribunal. Desde entonces, su nombre ha figurado entre los pilares del sistema judicial jalisciense.


Años después, Romero de Quevedo dio un paso más en su formación académica. Viajó a Madrid, España, donde obtuvo el doctorado en Derecho por la Universidad San Pablo CEU. mostrando su interés por fortalecer su preparación jurídica en el ámbito internacional.


Hoy, Marcelo Romero García de Quevedo representa esa parte del Poder Judicial que combina la experiencia con la permanencia. Su historia no está escrita en discursos públicos ni entrevistas, sino en las resoluciones, actas y sesiones donde su voto ha tenido peso. Discreto, pero constante, su trayectoria es la de un hombre que ha hecho de la toga su destino, y del tribunal, su casa.

- Agradecimientos a Antonieta Ron.

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29 septiembre 2025

María Monroy: la mujer que sembró la educación en Etzatlán

 

En los archivos de la historia local y en las voces de las escuelas primarias del municipio resuena el nombre de María Monroy, maestra cuyo legado ha quedado marcado en el acervo cultural educativo de la región. Aunque persisten lagunas documentales sobre su vida personal, su nombre aparece vinculado con las primeras escuelas parroquiales de Etzatlán y como referente para generaciones de estudiantes.

Orígenes y contexto histórico:

Según la Gaceta municipal de Etzatlán, en los primeros años de la educación formal en el pueblo se mencionan escuelas parroquiales bajo la conducción de profesoras como María Monroy, María del Refugio Pacheco y María Montoya, entre otras. Esto sugiere que la maestra Monroy habría trabajado en tiempos en que la educación primaria estaba aún organizada bajo esquemas eclesiásticos o con fuerte participación de la iglesia local, en etapas tempranas del sistema educativo formal en Etzatlán.

Leyenda: "El recado de maría Monroy", por Enrique Parra Ron.

Era el final de los años cuarenta cuando Irma Tapia se dispuso a dejar Guadalajara. Su destino: Etzatlán. En esa época, el único viaje digno de mención se hacía sobre rieles, y mientras aguardaba en la concurrida estación de ferrocarril, una figura se materializó a su lado. La mujer era una aparición. Vestía un traje severo, de una elegancia sepia, y su cabeza estaba cubierta por un chal que parecía más un velo. Sus zapatos, de un estilo antiguo, eran oscuros y pesados. Con una mirada penetrante, se dirigió a Irma. 

—Disculpe, muchacha. ¿Conoce usted, por casualidad, a la maestra Pachita Romero?  Irma ascendiendo, con una punzada de curiosidad. 

—Perfecto —prosiguió la dama, con una voz que era casi un susurro—. Necesito un favor urgente. ¿Podría pedirle a la maestra que oficie unas misas en mi nombre? 

—Claro, pero ¿de parte de quién? 

—De parte de María Monroy. Es vital.  —el nombre la toca como un latigazo de aire frío. María Monroy. Era el mismo nombre que llevaba el colegio al que asistía a su propia hija. Irma no perdió un instante. Al llegar a Etzatlán, buscó de inmediato a la maestra Pachita y le transmitió el macabro encargo. Pachita, al oírlo, sonriendo con incredulidad. 

—¡Qué broma tan pesada, Irma! ¿Quién te ha dicho eso? 

—María Monroy...  —la maestra, molesta, se dirigió a un viejo estante y sacó una fotografía desvanecida por el tiempo, una instantánea de ella con sus colegas de años atrás. 

—Mírame bien. Aquí están todas. Dime honestamente: ¿Cuál de ellas es la que te abordó en la estación? Irma se inclinó sobre la imagen. Su dedo índice se movió sin dudar, señalando directamente el rostro de una mujer joven. Un silencio pesado cayó sobre la habitación. La maestra Pachita quedó rígida. El rostro que Irma había señalado era, sin lugar a dudas, el de la difunta María Monroy. El encargo había sido entregado. La señora del chal no había tomado el tren; simplemente había estado esperando.


Créditos a: Carlos Enrique Parra Ron.

17 septiembre 2025

Alfonso Virgen Meza, pionero de la aviación mexicana y orgullo de Etzatlán

Alfonso Virgen Meza, originario de Etzatlán, Jalisco, nació el 20 de agosto de 1889, falleció el 29 de enero de 1975, dejando un legado de valentía, innovación y orgullo para su tierra natal. Tuvo una vida marcada por la disciplina militar, la valentía en combate y la innovación en la aviación. y dejó huella en la historia del país al convertirse en uno de los pioneros de la aviación militar en México.

De oficio carpintero, en 1915 se unió al Ejército Constitucionalista como Teniente de Infantería, bajo las órdenes de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, en la lucha contra Victoriano Huerta, quien había derrocado al presidente Francisco I. Madero.

Su carrera militar lo llevó a entrenarse como piloto aviador e instructor de vuelo. Entre sus logros destaca haber realizado el primer vuelo nocturno en Latinoamérica, un hecho que marcó la historia de la aviación. Más adelante fue nombrado Subdirector de la Escuela Militar de Aviación.

Durante la década de 1930, Alfonso Virgen modernizó el entrenamiento de los pilotos mexicanos al introducir técnicas de navegación aérea por instrumentos y el uso de simuladores electrónicos, avances que colocaron a México a la vanguardia en la formación de aviadores.

De la carpintería a la infantería
De oficio carpintero, el 1 de marzo de 1915 se enlistó en el Ejército Constitucionalista como Teniente de Infantería, bajo las órdenes de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, en la lucha contra Victoriano Huerta. Combatió contra fuerzas villistas en Veracruz, Hidalgo, Pachuca y Guanajuato, así como contra zapatistas en el Estado de México. En octubre de ese mismo año fue ascendido a Capitán Segundo de Infantería por méritos en campaña, aunque poco después solicitó su baja.

Sus inicios en la aviación
El 21 de febrero de 1918 ingresó a la Escuela Militar de Aviación como cadete. Apenas cinco meses después, el 21 de julio, recibió su diploma como piloto aviador de manos del presidente Venustiano Carranza. Fue parte de los primeros 13 alumnos titulados en México, recibiendo el diploma número 11.

Ese mismo año, el 18 de octubre, realizó un vuelo nocturno de 45 minutos sobre el Valle de México, convirtiéndose en el primer vuelo de este tipo en toda Latinoamérica.

En febrero de 1919 fue nombrado Comandante de la 3.ª Flotilla Aérea y participó en operaciones contra rebeldes en Tampico y Veracruz. En 1920 viajó a Estados Unidos para especializarse en aviación y, a su regreso, se convirtió en instructor en la Escuela Militar de Aviación, donde más tarde fue nombrado subdirector. También dirigió temporalmente la escuela y comandó el Escuadrón Bimotor de Bombardeo.

Durante la Revolución Mexicana participó en diversos combates y alcanzó el grado de Capitán Segundo de Infantería. El 18 de noviembre de 1915 ingresó a la Escuela Militar de Aviación y, tras tres años de preparación, el 22 de junio de 1918 presentó y aprobó su examen como piloto. Obtuvo el título número 11 en la historia de la aviación mexicana, utilizando biplanos TNCA Serie A, matrículas 22-A-36 y 24-A-38. El presidente Venustiano Carranza le entregó personalmente su diploma el 21 de julio de ese mismo año.

Fotografía de su primer vuelo nocturno.

El 18 de octubre de 1918 protagonizó un vuelo histórico: despegó de Balbuena en un biplano TNCA Serie A matrícula 22-A-26, recorrió de noche la Ciudad de México a 700 metros de altura y, tras sobrevolar Reforma y la colonia Roma, aterrizó sin contratiempos. Lo notable es que el vuelo se realizó sin reflectores ni preparación especial, únicamente con la luz de la luna.

Entre 1919 y 1920 participó en operaciones aéreas contra distintas facciones rebeldes con la 3ª Flotilla Aérea. Fue subdirector de la Escuela Militar de Aviación entre octubre y noviembre de 1921 y, ese mismo año, se incorporó al Escuadrón de Bimotores Pesados con aeronaves Farman F-50Bn2.

En febrero de 1923 probó un avión de su propia construcción, un biplano tipo Brown Special al que bautizó como “El Canario”. Sin embargo, el 24 de enero de 1924 fue dado de baja del Ejército, acusado de sumarse a las filas rebeldes llevando consigo un avión Junkers Larsen JL-6, propiedad de la nación. Tras la rebelión, emigró a Estados Unidos, donde trabajó en la fábrica Link de Chicago, especializada en simuladores para entrenamiento por instrumentos.

Virgen regresó a México el 21 de noviembre de 1936 y fue reincorporado a la Fuerza Aérea como Teniente Piloto Aviador. En 1938 integró la escuadrilla que voló de México a Panamá con motivo de los Juegos Centroamericanos. Ese mismo año viajó nuevamente a Estados Unidos para especializarse en vuelo por instrumentos y radioorientación con el sistema Link.

De vuelta en México, se convirtió en instructor de vuelo por instrumentos en la Escuela Militar de Aviación. En 1939 fue nombrado profesor de táctica aérea. Dos años más tarde, en 1941, se le restituyó su grado de Mayor Piloto Aviador. Posteriormente ocupó cargos en el Depósito General Aéreo y, finalmente, recibió su patente de retiro como Teniente Coronel Piloto Aviador el 1 de marzo de 1958.


La rebelión de la huertista y su deserción
En 1923, Alfonso Virgen se unió a la rebelión encabezada por Adolfo de la Huerta contra el gobierno de Álvaro Obregón. El 11 de enero de 1924, mientras comandaba un bombardero Junker en una misión, decidió aterrizar en territorio rebelde y pasarse al bando contrario, sorprendiendo a sus propios compañeros de vuelo.

Tras el fracaso de la rebelión, Virgen huyó a Estados Unidos vía Cuba, donde permaneció once años trabajando como ebanista en la fábrica de simuladores de vuelo Link.

El perdón y el regreso
En 1936 recibió amnistía y pudo reincorporarse al Ejército Nacional como Teniente de Aeronáutica Piloto Aviador. Dos años más tarde fue enviado a Nueva York para capacitarse en simuladores de vuelo y técnicas de navegación por instrumentos, conocimientos que después compartió como profesor en la Escuela Militar de Aviación.

Legado
Tras una larga trayectoria, Alfonso Virgen Meza se jubiló del servicio activo el 1 de marzo de 1958. Falleció en la Ciudad de México el 29 de enero de 1975.

Su vida resume la historia de un hombre que pasó de ser carpintero a convertirse en pionero de la aviación mexicana, dejando huella como militar, instructor y visionario en el desarrollo de la Fuerza Aérea del país.


Referencias:

'Capitán Alfonso Virgen Meza, El As de los Vuelos Nocturnos', escrita por Gabriel Agraz García de Alba. Programas Educativos, S.A. de C.V. División Editorial. México, 1997.

O'Neill, Ralph flying n Mexico, biography. Skyways magazine, 28/October/1993 [1] Archivado el 14 de diciembre de 2009 en Wayback Machine.

«Gustavo Salinas, ‘early bird’». Archivado desde el original el 11 de mayo de 2008. Consultado el 23 de marzo de 2008.

«Alberto Salinas Carranza, “early bird”». Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2010. Consultado el 23 de marzo de 2008.

https://www.gob.mx/defensa/documentos/evolucion-fuerza-aerea-mexicana

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Heriberto Navarrete: el Etzatlense que luchó por su fe en la Guerra Cristera

Heriberto Navarrete Flores nació en Etzatlán, Jalisco, el 16 de marzo de 1903 y fallece un 21 de agosto de 1987 a los 84 años. Cuando tenía apenas siete años, su familia se mudó a Guadalajara, donde cursó sus estudios hasta graduarse como ingeniero civil.

En 1918, siendo todavía estudiante, se unió a la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), organización fundada apenas dos años antes y que en Guadalajara era encabezada por el carismático líder Anacleto González Flores, “El Maestro”. Ahí, Navarrete se entregó de lleno al activismo: fue guardaespaldas voluntario del arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, confrontó en las calles a sindicalistas y seguidores del gobernador José Guadalupe Zuno, y también recorrió casa por casa invitando a otros jóvenes a sumarse.

Con la llegada de Plutarco Elías Calles a la presidencia y el endurecimiento de las medidas contra la Iglesia, el conflicto escaló. En 1925 se fundó en Jalisco la Unión Popular (UP), impulsada por González Flores, que agrupaba a distintas organizaciones laicas, incluida la ACJM. Con apenas 22 años, Navarrete fue nombrado secretario general de la nueva organización.

La tensión llegó a su punto más alto en 1926, cuando el gobierno impuso la llamada “Ley Calles” y la Iglesia decidió suspender el culto público. Un año después, la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa llamó a la insurrección armada. Navarrete no dudó en sumarse: primero organizó el abasto de municiones en Jalisco y después, desde la Ciudad de México, coordinó envíos para los rebeldes.

El 2 de abril de 1927 fue detenido tras una delación que también condujo a la captura y ejecución de Anacleto González Flores. Pasó varios meses en prisión, primero en la capital del país y luego en las Islas Marías. Fue liberado en julio, pero no abandonó la causa: el 4 de octubre de ese mismo año se incorporó a las filas cristeras comandadas por Lauro Rocha en los Altos de Jalisco.

Su talento militar lo llevó rápidamente a ascender al grado de mayor, convirtiéndose en ayudante directo del general Enrique Gorostieta, jefe máximo del ejército cristero. Participó en numerosos combates, incluyendo la batalla de Tepatitlán en abril de 1929, considerada la más grande de la Guerra Cristera.

Navarrete también vivió momentos personales intensos. Durante la guerra sostuvo un breve romance con una joven estudiante de Guadalajara, Luz María Machuca, quien falleció en octubre de 1928. En su tumba dejó grabado un epitafio que refleja la pasión y sacrificio de aquellos años:

"En plena juventud y llena de ilusiones, ofreció su vida por el triunfo de una causa justa. Su muerte es una promesa del Señor. Recuerdo de Heriberto Navarrete".

Así, entre la fe, la lucha armada y el compromiso con sus ideales, Heriberto Navarrete Flores se convirtió en uno de los Etzatlenses que dejaron huella en la historia de México.

Navarrete Flores es autor de El voto de Chema Rodríguez: relato de ambiente cristero (1964), narración ficticia sobre algunos episodios del conflicto político-religioso, y de unas Nociones sobre la teoría de la historia (1977), pero el cuerpo principal de su obra está centrado en el género testimonial: Por Dios y por la patria: memorias de mi participación en la defensa de la libertad de conciencia y culto, durante la persecución religiosa en México de 1926 a 1929 (1961) y Los cristeros eran así (1968) refieren acontecimientos de la Guerra Cristera ocurridos principalmente en el estado de Jalisco, mientras que En las Islas Marías (1965) describe su paso por los sótanos de la inspección de policía capitalina y en la colonia penal de Islas Marías como consecuencia de sus actividades políticas. 

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Fuentes:

Tesis Luis Romo Cedano para obtener el título de Maestro en Historia de México:

 https://ru.dgb.unam.mx/server/api/core/bitstreams/b4a84614-f177-4068-acbc-96132730c771/content

https://www.google.com.mx/search?hl=es&tbo=p&tbm=bks&q=inauthor:%22Heriberto+Navarrete%22

https://althistory.fandom.com/es/wiki/Ejercito_Cristero_(Am%C3%A9rica_para_los_Americanos)



12 septiembre 2025

Salvador Gómez, orgullo revolucionario de Etzatlán

Por: Carlos Enrique Parra Ron.

Etzatlán tiene en su historia personajes que, más allá del tiempo, siguen dejando huella. Uno de ellos es Salvador Gómez Pérez, revolucionario, senador por Jalisco y considerado el más importante promotor de la rebelión maderista en nuestro estado.

Gómez vivió en la casa donde hoy habita la familia Ron Siordia. De hecho, era tío abuelo de doña Conchita Siordia Godínez, lo que lo acerca todavía más a la memoria local.

En 1909, junto a Benjamín Camacho, fundó el Club Antirreeleccionista Miguel Hidalgo, conformado por sindicatos obreros e intelectuales radicales. También participaba en el grupo político de Enrique Calleros.

Cuando Francisco I. Madero, tras salir de prisión en San Luis Potosí, se refugió en Estados Unidos y dio a conocer el Plan de San Luis, Gómez tomó la batuta del movimiento en Jalisco luego de que Calleros fuera detenido. Se levantó en armas con varios compañeros, entre ellos el etzatlense Cleofás Mota, Ramón Romero, Bruno Moreno, Félix Maldonado y otros más.

La primera intentona revolucionaria, a inicios de 1911, terminó en derrota. Salvador Gómez huyó hacia Estados Unidos por San Blas, donde conoció la miseria trabajando en una fábrica de cajas. Con esfuerzo, logró reunirse con Madero en la frontera de Texas y permaneció a su lado hasta la firma de los Tratados de Ciudad Juárez.

Al regresar a Guadalajara, se alió con Roque Estrada, generando gran temor entre los conservadores. Su postura lo distinguió: mientras muchos políticos se inclinaban por la negociación, Gómez fue uno de los pocos que defendió abiertamente la justicia social, el zapatismo y el reparto agrario, por lo que fue respaldado por numerosas comunidades indígenas.

Su camino político no fue sencillo. Cuando fue postulado como candidato a gobernador, se desató una campaña mediática feroz en su contra. El entonces gobernador Alberto Robles Gil le prohibió participar en actos políticos, mientras Gómez lo acusaba de frenar la vida institucional de Jalisco. Incluso en el Congreso fue señalado de “comprar votos” a cambio de prometer tierras.

En febrero de 1912, tras un levantamiento encabezado por Francisco del Toro —antiguo aliado suyo—, Gómez fue acusado de ser el autor intelectual y enviado a prisión. Con la defensa del abogado Miguel Mendoza López, obtuvo su libertad semanas después. Sin embargo, sus seguidores indígenas en Sayula, Tecalitlán y Tonalá fueron perseguidos.

Pese a la adversidad, Gómez alcanzó el Senado de la República, donde trabajó junto a Belisario Domínguez en defensa del gobierno de Madero. En la tribuna denunció la conspiración porfirista que buscaba derribar al presidente.

En 1913, tras el golpe de Victoriano Huerta y la disolución del Congreso, Gómez intentó reorganizar un movimiento armado en Puebla, pero fue capturado y encarcelado. Recuperó la libertad en 1914, gracias a la amnistía otorgada por la invasión estadounidense en Veracruz, y se unió a Venustiano Carranza, quien lo nombró oficial mayor en la Secretaría de Agricultura y Fomento.

Tras la caída de Carranza en 1920, Salvador Gómez decidió retirarse de la política y llevar una vida privada.

Su legado, sin embargo, permanece vivo. No solo como orgullo de Etzatlán, sino como un jalisciense que luchó con convicción por la democracia, la justicia social y el reparto de tierras en tiempos de Revolución.

Hoy, más de un siglo después, su nombre nos recuerda que la historia no se escribe desde los grandes palacios, sino desde los pueblos y las trincheras de quienes soñaron con un México más justo. Etzatlán puede sentirse orgulloso: entre sus calles y familias nació un hombre que supo alzar la voz y luchar por las causas del pueblo.

Fuentes:

  • José G. Zuno, Historia de la Revolución en Jalisco, 1964.

  • José Ramírez Flores, La Revolución Maderista en Jalisco, 1992.

  • José Gerardo Molina, investigador e historiador etzatlense.

22 agosto 2025

Daniel Velázquez, pionero en la innovación cultural y tecnológica de Etzatlán

Daniel Benjamín Velázquez Gómez, nacido un 08 de mayo de 1971. Ingeniero de desarrollo de software autónomo, ha destacado por su constante innovación en la difusión cultural a través de distintas formas, medios y plataformas.

Fue él quien impartió las primeras clases de computación en Etzatlán, marcando un precedente en la enseñanza tecnológica del municipio. En 2016, impulsó la idea de crear una revista digital de Etzatlán con el objetivo de evitar los costos de impresión y aprovechar las ventajas del internet.

El plan era publicar de todo tipo de temas y realizar video-reportajes. Queríamos dividirnos los temas y que cada quien redactara unas tres notas por semana, con la meta de reunir un buen número de seguidores en un mes y medio o dos. La idea era que fuera informativa, entretenida y con mucha información histórica”, relató en una entrevista.

Pionero en la radio difusión en el municipio de Etzatlán, bajo la estación: Etza-Fm, 

Uno de los ejemplos que mencionaba sobre los contenidos era rescatar la memoria histórica de personajes como Andrés Topete, benefactor de Etzatlán, quien donó los terrenos donde hoy se ubican la unidad deportiva, el CECATI, la secundaria foránea y la plaza de toros. Además, financió con sus propios recursos la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón.

Velázquez fue desarrollador del sitio www.etzatlan360.com (a la fecha, no se encuentra en línea), y creador de la aplicación Etzatlán Turismo, mediante la cual, a través de códigos QR, se pueden consultar descripciones de los principales lugares emblemáticos del municipio. También compartió miles de fotografías de Etzatlán en plataformas especializadas como Flickr.

En 2014, participó en el Carnaval de Etzatlán con el personaje de “El Mal Humor”, tradición que marca el inicio de las festividades. Leer los versos, aquí.

Su trabajo trascendió fronteras cuando formó parte del hermanamiento entre Etzatlán y la ciudad de Bollullos de la Mitación, en Sevilla, España, tierra natal de Fray Juan Calero. En 2002, Velázquez colaboró en la televisión local española, produciendo contenidos sobre la historia y cultura etzatlense.

Estuve en ese pueblo durante un año y les ayudé a producir programas de televisión local. Conocen nuestra historia al derecho y al revés. Grabamos un documental de una hora en la Región Valles que se transmitió en toda Andalucía. Los españoles de Bollullos vinieron a Etzatlán e hicieron otro documental. Fue durante el gobierno de Chávez y Nacho Téllez, quienes viajaron a Sevilla para concretar el hermanamiento en la administración siguiente; yo participé durante el gobierno de Vélez”, recordó.

El 12 de junio de 2006 se presentó el documental “El Misterio de Fray Juan”, resultado de esa colaboración internacional, que reforzó los lazos culturales entre ambas comunidades.

Finalmente, un 22 de agosto de 2022, su luz se extingue, dejando atrás un gran legado difícil de llenar e igualar. Gracias Daniel, por tu entrega y dedicación, a tu empeño por dejar una huella en el corazón de muchos de nosotros.

Clemente Medina Blanco: un empresario y promotor social, nacido en Etzatlán.

A lo largo del siglo XX, hombres y mujeres nacidos en este municipio emprendieron nuevos caminos y, desde otras ciudades, construyeron traye...

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