—Por Carlos Enrique Parra Ron, libro: "Vidas Etzatlenses".
Etzatlán vio nacer a María Guadalupe Leticia Chávez Romero, un 20 de agosto de 1950. Leticia disfrutó de una feliz niñez al lado de sus padres, Luis Chávez, y Honorina Romero. Nació con un don que ella misma desconocía y que lo encontró cuando su tía Teresa la animó para que tomara clases de pintura, con la maestra Nina Romero, ahí fue cuando descubrió su verdadera vocación, dando rienda suelta a su imaginación hasta lograr cumplir sus más caros sueños.
Cuando llegó al vecino país del norte, desempeñó varias labores, pero a los 28 años de edad fue cuando el estudio de animación Hanna Barbera, (Compañía que hace las caricaturas de Los Picapiedra, Los Pitufos, Los Súper-sónicos, etc.), descubriendo su enorme talento le brindó la oportunidad de entrenarla para que realizara la animación de sus famosas caricaturas.
Fue ahí donde hizo su carrera profesional, misma que posteriormente le serviría de peldaño para obtener un lugar privilegiado en el mundo de las caricaturas.
También trabajó con otros grandes estudios como Warner Brothers, dedicados al mismo negocio de las caricaturas.
Después de 10 años de laborar con la Compañía Hanna Barbera, ingresó al mundo mágico de Walt Disney, es ahí en 1988, en donde trabajó animando entre otras muchas, las películas como La Bella y La Bestia, El Jorobado de Notre Dame, Mulan y Tarzán entre otras muchas.
También tuvo la oportunidad de trabajar como directora de arte en la “Organización Nosotros”, misma que otorga los premios: Las Águilas Doradas, los que se otorgan a los artistas latinos más sobresalientes. Organización fundada por el actor mexicano, Ricardo Montalbán. Actualmente sigue produciendo animación para los estudios de Walt Disney.
Tuvo también la suerte de convivir con grandes artistas como María Félix, Sarita Montiel, Pedro Vargas, Tony Aguilar, Flor Silvestre, Jorge Rivero y muchos más.
En el año 2007 donó a la Casa de la Cultura de Etzatlán un cuadro conteniendo un dibujo original de la película “Pocahontas”.
Nota del blog: Nos dimos a la tarea de buscar dicho cuadro, a lo cual, muy amablemente en Casa de Cultura se permitió documentar el mismo, por lo cual, se describe de la siguiente manera:
Se trata de un cuadro en el que se encuentra una edición limitada de 183, siendo el número: 125 de ellas, la que corresponde a la secuencia: 30, escena: 78, de la película " Pocahontas ", del año 1995, específicamente, de la escena donde la protagonista, se despide de John Smith. Dichos personajes, fueron pintados a mano en celuloide o acetato, la cual, forma parte de una serie de doce recreaciones seleccionadas, de obras de arte originales, hechas especialmente para el personal de animación. Misma, que fue recreada por los artistas de Disney, utilizando técnicas de animación tradicionales, es decir, que los dibujos originales fueron transferidos a celuloide de acetato mediante un proceso xerográfico especial de seis pasos, realizado por el Departamento de Tinta y Pintura de Walt Disney Studios, siendo estas elaboradas con líneas entintadas a mano, y luego, pintaron cada celuloide a mano con colores acrílicos aprobados por Disney.
La escena de fondo, del celuloide o acetato, se ha reproducido fielmente del fondo de producción original.
A continuación, te mostramos la escena donde aparece:
Detrás del cuadro, se pudo encontrar el certificado de autenticidad, emitido por la Compañía de Walt Disney, el cual, se muestra a continuación:
Traducción:
Certificado de Autenticidad
POCAHONTAS
Esta es una edición limitada de 183 personajes pintados a mano en celuloide de la película de Walt Disney, Pocahontas (1995).
Forma parte de una serie de doce recreaciones seleccionadas, de edición limitada y pintadas a mano, de obras de arte originales creadas especialmente para el personal de animación.
Los artistas de Disney recrearon la obra de Pocahontas utilizando técnicas de animación tradicionales. Los dibujos originales fueron transferidos a celuloide de acetato mediante un proceso xerográfico especial de seis pasos realizado por el Departamento de Tinta y Pintura de Walt Disney Studios. Los artistas del Departamento de Tinta y Pintura de Walt Disney Studios realizaron las celuloide con líneas entintadas a mano y luego pintaron cada celuloide a mano con colores acrílicos aprobados por Disney.
La escena de fondo de este celuloide se ha reproducido fielmente del fondo de producción original.
Esta recreación en celuloide corresponde a la Secuencia 30, Escena 78 de Pocahontas . Pocahontas se desprecia de John Smith. Certifico que toda la información y las declaraciones aquí contienen son verdaderas y correctas.
Dato adicional: En el inventario de bienes del Ayuntamiento publicado en su portal web, se encontró registro del mismo, a partir del año 2019, y se mantiene hasta el año 2024, el cual, se conserva bajo los siguientes conceptos:
Descripción: "Cuadro de acetato de película pocahontas";
Código de identificación: CC094;
Institución a cargo del bien: Dirección Casa de Cultura.
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Nota del blog: Leticia, una mujer Etzatlence que siguió sus sueños, es sin duda, una gran inspiración para las presentes y futuras generaciones. Así mismo, en la red se encuentra mucha información de ella en diferentes foros públicos, más sin embargo resulta que nada de dicha información es oficial, por lo que la única información verídica es la que el Sr. Carlos Enrique Parra, logró documentar en su libro "Vidas Etzatlenses"
Nací en el año de 1500, en Bollullos de la Mitación, se trata de una pequeña provincia de Sevilla, ubicada a unos 17 kilómetros -aproximadamente-, en el corazón de la comarca del Aljarafe, España.
Dediqué un tiempo de mi vida al oficio de albañil, y no fue hasta en tanto cumplí los 25 años, que decidí dedicar mi vida, cuerpo y alma, a nuestro santo padre, siendo la orden franciscana mendicante, la cuna de mi misión -dando inicio-, en el convento de Loreto, lugar en que trabajé en la construcción.
Pasaron los años -y a su vez-, fui alimentando mi alma con la vida y esencia del señor, aprendiendo muchas cosas hermosas, y -hacia el año de 1527-, me uní a una expedición evangelizadora, rumbo al nuevo mundo, el trayecto fue largo, poco y nada me importaba, ya que la misión, era llevar la palabra de nuestro padre, para mostrarles el camino del amor. Es por ello, que no importaba la distancia, firme era mi convicción.
Después de varios días, llegue a una pequeña comarca en de los valles, en nueva Galicia, con los años, y por la gracia de Dios, pudimos fundar -con ayuda de Cristóbal de Oñate, junto con grupos de naturales-, la hermosísima villa de Santiago de Tequila, lo anterior, con fecha del 15 de abril de 1530, siendo el encomendero al que fue dada esa nueva población: Juan de Escárcena. Así mismo, - valiéndome la pericia en la construcción gracias a mi anterior oficio-, erguimos varios conventos, escuelas, y hospitales en muchas localidades, algunas de ellas fueron en Ayahualulco, y Ezatlán, en este último, fue que me instalé, y en donde por muchos años me quedaré. Hecho que -además de predicar-, me dediqué a la construcción de asentamientos llanos y accesibles para los naturales, a quienes también enseñé el oficio de la albañilería.
Todo era maravilloso, conocí hombres y mujeres excepcionales, trabajadores, yo les hablé del amor de Dios, y sobre su benevolencia.
Debo confesar que al principio me resulto un tanto tedioso, lo anterior, en virtud de que su lengua natural -el náhuatl-, me era extraña, pero eso no resultó una barrera para mi, ya que -por gracia de Dios-, encontré la manera de aprender a hablar como ellos, y fue solo así, que pude realizar mi labor.
Era imperante que el nuevo mundo conociera la palabra de nuestro padre, y su sufrimiento, para con ello, pudiésemos regocijarnos en su gloria, y así -siguiendo sus pasos-, y así llegar a conocer el paraíso, todos juntos, como hermanos, hijos de Dios.
En 1541, se desató lo que el hombre llamó: la Guerra del Mixtón, donde una sublevación de nativos del nuevo mundo, y su líder: "Oaxicar", se levantaron en contra de los malos tratos que recibían por parte de los llegados de viejo mundo - naturalmente-, yo nunca estuve a favor de esa clase de atrocidades, por lo que siempre acudía en defensa del desvalido.
Fue en una de estas ocasiones que, en Atlictic, con fecha del 5 de junio de 1541, en un intento por frenar estos levantamientos, fui ultimado en un cerrito, por varios naturales insurgentes. A mi lado, otros tres hermanos míos padecieron el mismo destino que yo, sus nombres, eran: Fray Antonio de Cuéllar, Fray Francisco Lorenzo, y Fray Juan Francisco;
La forma en que sucedió, me parece un tanto triste recordarla, pero sufrí mucho, pero para mi, aquello no tuvo importancia, yo di la vida en nombre de Dios, su voluntad fue que llevara su palabra, y así fue, sin importar nada de lo que a mi cuerpo le pasara, sin importar días y días de largas caminatas, días de hambre, días bajo el fuerte y gélido viento, y el abrazador cobijo del sol, todo era parte de su divino plan, y yo, solo era un simple vocero.
Lo único que pude hacer al ver que aquello pasaría, no fue más que arrodillarme, alcé la mirada al cielo, para agradecer al señor por todo su amor, implorando el perdón, para las almas de aquellos hombres.
Después de 10 días, mi cuerpo fue localizado, confío en que el señor se apiado de mi, ya que permitió que los hombres me encontraran en un estado incorrupto, recuerdo que me sentía en un campo de flores, caminando rumbo al cobijo de nuestro padre, cuando me llevaron de regreso al convento de Ezatlán, fue tan hermoso... Lo que queda de mi cuerpo, aún se conserva aquí.
Fray Juan Calero, fue victimado a manos de los naturales, incluso con saña pues, por ejemplo, fray Juan Calero –considerado por los franciscanos cronistas de aquel tiempo como el “primer mártir de la Iglesia Indiana por la fe de Jesucristo”, fue asaeteado, pero como aún no moría, con una porra le rompieron todos los dientes y la boca diciéndole “…que ya no les predicaría más cosas del cielo ni del infierno ni les era menester ni querían su doctrina”. En tanto, con todo aún no moría, lo lapidaron para rematarlo.
Murió en el cerro de Tequila a manos del infiel chichimeca, el 5 de junio de 1541 y fueron muertos con el fraile tres indígenas ya conversos que lo acompañaban.
El lugar en el que se encontró su cadáver se convirtió, gracias al fervor de quienes le conocieron, en una especie de santuario alrededor del cual se formó, años después, una ciudad a la que bautizaron como San Juanito de Escobedo en su honor. Los cronistas locales aseguran que el fraile fue asesinado en el lugar que ahora ocupa el altar de la iglesia de dicha localidad.
"...Sufrió doloroso martirio,
muy poco tiempo antes de que muriera Pedro de Alvarado. Calero es el primer mártir en la Nueva España, pues aun cuando antes habían muerto el Padre
Juan Díaz, Cristo balito y los niños de Tlaxcala, el primero fue en un asalto sin saber de quién se trataba y los segundos por su fe; mientras que Fray
Juan fue por predicar a los indios sublevados y con la certeza de que iba
morir, pues antes de ir al martirio se preparó cristianamente a la muerte. Su
superior el buen Fray Antonio de Cuéllar, muy pocos días después (12 de agosto) había de recibir la misma muerte casi en el mismo lugar y con idéntica
crueldad, pues una de las flechas le entró por la boca y le salió por el cerebro,
fue recogido moribundo y falleció al día siguiente."
Fuente del texto anterior: "ACLARACIONES HISTORICAS, FRAY ALONSO DE MOLINA", página: 349, párrafo quinto, de fecha 30 de octubre de 1923.
Haber llegado hasta Etzatlán no fue nada fácil. Como en todo en la vida, se hicieron necesarias ciertas buenas relaciones para lograrlo. Éstas se llevaron a cabo ni más ni menos que con fray Martín de Valencia a quien se le pidió que enviase desde Michoacán a algún fraile, cosa que concedió mandando a fray Martín de Jesús, o de la Coruña como también se hacía llamar quien vino, como un regalo para nosotros, acompañado de otros dos hermanos en religión, siendo ellos quienes fundaron los conventos enunciados más arriba. Desde Axíxic fray Martín de la Coruña, se descolgó hasta Tetlan, donde se encontraba el padre Segovia para tratar con él la fundación del convento de Etzatlán.
Los problemas bélicos de la zona caxcana provocaron el peregrinar de la nueva ciudad
por los márgenes de la barranca del río Santiago, primero Tonalá y luego Tlacotán. El año de
1541 es referido como fecha de enfrentamientos y de martirio de frailes, puesto que fray Antonio Cuellar y fray Juan Calero fueron cruelmente sacrificados, el primero cuando regresaba de
participar en la reunión capitular de la Orden en la ciudad de México, fue atacado en las cercanías de Ameca; y el segundo en la sierra de Tequila al intentar pacificar a un grupo de indígenas
después de haber salido de Etzatlán
La Guerra del Mixtón complicó más las cosas, inclusive el virrey de Mendoza tuvo que intervenir en la pacificación, por otra parte, Oñate llevó indígenas que apoyaran el enfrentamiento, Tonalá y Tlajomulco fueron los sitios que aportaron los recursos humanos, provocando un fuerte despoblamiento en los apenas reestructurados sitios. El triunfo hispánico del enfrentamiento del Mixtón propició que Cristóbal de Oñate premiara a los que participaron en él y, previendo algún futuro ataque indígena en aquella zona, trasladó indios caxcanes y tequexes a Nueva Galicia, para lograr la definitiva pacificación regional.
Parte de sus restos, yacen al interior del convento de Etzatlán (Parroquia la Purísima Concepción), siendo sepultados, donde también vivió y desempeñó parte de su obra como misionero y fundador.
Antes de que ello ocurriera, se encontraban en el Templo de San Francisco de Asís, en Guadalajara, más sin embargo, después de un terrible incendio ocurrido el 14 de abril de 1936, fueron trasladados al convento de Etzatlán.
La lápida, se encuentra a lado izquierdo, empotrada a la pared, justo al lado de donde los padres ofrecen misa, la cual -con el permiso de Fray Cristian-, se pudo realizar una filmación de la misma:
Inscritas, se encuentran una locución en latín, que reza lo siguiente:
"RETRO HOC SUB LAPIDE, ORD. MINORUM QUATUOR, QUI PRO CONDENDA FIDE, MULTIFARIOUS EXCARNIFICATI MARTYRIUM SUNT ADEPTI RELIQUIAE QUIESCUNT."
La cual, se le puede interpretar de la siguiente manera:
"BAJO ESTA PIEDRA, SE ENCUENTRAN CUATRO DE LA ORDEN DE LOS MENORES, QUE POR SU FE, FUERON EXCARNIFICADOS HASTA EL MARTIRIO, SUS RELIQUIAS REPOSAN AQUÍ."
Fundó la población de Santiago de Tequila, hoy Tequila, Jalisco:
Los frailes franciscanos se instalaron en la zona poco después, venían de Etzatlán y eran guiados por un religioso conocido como Juan Calero. Este último fundó un poblado con naturales del cerro del Chiquihuitillo el 15 de abril de 1530 y lo llamó Santiago de Tequila. Nuño Beltrán de Guzmán, flanqueado por su ejército, pasó por la región y tiempo después la tribu tecuexe fue obligada a abandonar sus asentamientos en la barranca. Los naturales se rebelaron en lo que fue conocida como la Guerra del Mixtón y no se rindieron por el resto del siglo XVI. En el año de 1600, un fraile agustino terminó de pacificar a los nativos de la zona, mientras que las autoridades españolas trasplantaron a Tequila dos tribus de la etnia cazcán que provenían de Tlaltenango.
Fray Juan Calero del Espíritu Santo, El español Cristóbal de Oñate conquistó la región de Tequila en 1530 acompañado por un grupo de franciscanos, encabezados por Fray Juan Calero. Éstos poblaron el sitio actual de Tequila con grupos de naturales traídos del cerro del Chiquihuitillo, fundando la población de Santiago de Tequila el 15 de abril de 1530, la cual se dio en encomienda a Juan de Escárcena. A principios de 1541 tuvo lugar una insurrección de los indios, a la que se unieron los de Tequila, Ahualulco y Ameca, remontándose al cerro de Tequila. Fray Juan Calero intentó pacificar a los insurrectos pero no obtuvo buenos resultados y fue asesinado el 5 de julio. Sus restos fueron trasladados al convento de Etzatlán.
El 9 de noviembre de 2007, el pueblo de Bollullos de la Mitación de España, y Etzatlán, Jalisco, firmaron carta de hermanamiento, como forma de conmemorar la vida, y obra de Fray Juan Calero:
Estos documentos, obran en físico en unos cuadros ubicados en la oficina de la dirección de Casa de la cultura de Etzatlán.
El apellido Calero, del fraile, es de las familias más antiguas del pueblo junto a los Godoy, Gallego, Lora o González; Calero de origen cántabro; se debía a que era una profesional de la cal, algo que viene avalado por su intensa trayectoria en la construcción y como jefe y director de obras. De hecho, otra de las confirmaciones apunta a que Fray Juan Calero participó y apoyó la construcción del Monasterio de Loreto (Espartinas, Sevilla) antes de marcharse a América, según continuó el Consistorio.
En su estancia en el Novohispano Virreinato, el fraile franciscano dirigió las obras de una iglesia en Ahualulco de Mercado que aún sigue en pie, y de un santuario.
Como curiosidades de los vestigios de Fray Juan Calero, podemos citar que el pueblo de San Juanito de Escobedo viene por su gracia….También, por ejemplo, se conoce allí su “ leyenda “ : La que narra el trágico final que tuvo Fray Juan Calero o del Espíritu Santo; se dice que este evangelizador fue al cerro de Tequila a pacificar a los aborígenes que se habían sublevado pero a sus ruegos para que bajaran los rebeldes, recibió por respuesta flechas y piedras; después los belicosos indios lo despojaron de sus hábitos y lo colgaron en un ídolo que adoraban. Haciendo una breve reseña de la población de Tequila, podemos decir que Cristóbal de Oñate conquistó la región. A su llegada los naturales levantaron albarradas para defenderse en el cerro de Teochtinchán o Teochtenchán; pero al cerciorarse que todo era inútil, lo recibieron en paz.
El arribo del conquistador acaeció en abril de 1530. Los franciscanos encabezados por Fray Juan Calero, poblaron el sitio actual de Tequila, con grupos amerindios traídos del cerro del Chiquihuitillo, fundando la población de Santiago de Tequila el 15 de abril de 1530; la cual se dio en encomienda a Juan de Escárcena.
A principios de 1541 tuvo lugar una insurrección de los indios tecoxines y de los caxcanes, que se extendió de la sierra de Tepec a Tlaltenango, Xochipila, Nochictlán y Teocaltech. Coaxicari, fue el jefe en el occidente y Tenamaxtli, llamado ya Diego Zacatecas, en el norte. En mayo de 1541, los naturales de Tequila, Ahualulco y Ameca se unieron a la rebelión, remontándose al cerro de Tequila, guiados por Tenamaxtli. Fray Juan Calero, o del Espíritu Santo, fue al cerro a pacificarlos, invitándolos a bajar, pero fue sacrificado a flechazos y pedradas, despojándolo de sus hábitos y colgándolo en el ídolo que veneraban.
Los naturales de Tequila y Ameca también dieron muerte a Fray Antonio de Cuellar, guardián del convento de Etzatlán, quien había procurado por medio de la meditación evitar una sangrienta guerra. Allá en la Nueva España hasta bonitas representaciones de Fray Juan Calero evangelizando a jóvenes indios
Con fecha del 28 de agosto de 1859, fueron extraídas de sus urnas, y arrojadas al suelo, las reliquias de los Mártires del Convento de Etzatlán, acción, ejecutada por los constitucionalistas, seguidores de Juárez.
En el año de 1860. El cuartel de los juaristas en Guadalajara, era el Templo de San Francisco. Se rumoró que algunos de los soldados ocupantes, originarios de Etzatlán, localizaron la cripta de los restos de los Primeros Mártires, los exhumaron y llevaron de regreso al Convento de Etzatlán.
Es posible que fray Juan Calero de la Esperanza y del Espíritu Santo, fundador y residente del convento de Etzatlán, haya visitado todavía el Tzapopan prehispánico, logrando que muchos lugareños se convirtieran al cristianismo y lo ayudaran a que aquellos que vivían apartados en otros sitios fuera de su lugar de origen, “… morasen en comunidad y formaran pueblos ordenados en trazas como se usaba en España”
Por parte del Ayuntamiento de Bollullos de la Mitación, con fecha del 24 junio del 2024, se transmitió por sus redes el Documental: "El Misterio de Fray Juan", Con motivo del 480 aniversario de la muerte de Fray Juan Calero, misionero y evangelizador de Bollullos en México, donde fue conocido como el primer mártir en la historia de América. Mismo, que se puede ver a continuación, en él, se puede conocer más sobre este emblemático personaje:
- Ma Claudia Ventura Hernández, encargada de la Biblioteca pública de Etzatlán "Lic. Agustín Yáñez", por el video - entrevista realizada al profesor Cuauhtémoc Domínguez Farías;
- Director del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE), el Sr. Alfonso Gentil Álvarez-Ossorio, por el video: "Documental - El Misterio de Fray Juan";
- Carlos Enrique Parra Ron, por documento en imagen de: "Unidos por Fray Juan Calero"
- Profesor Cuauhtémoc Domínguez Farias (Cronista municipal de San Juanito de Escobedo), por la documentación proporcionada, y la copia de su libro: "Fray Juan Calero, y su paso por el antiguo pueblo de San Juanito de Escobedo".
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Nació en Etzatlán, Jalisco, en noviembre de 1907. Fueron sus padres Trinidad Castillo y Raymunda Santiago.
Se casó el 1 de julio de 1949 con Paz Castillo Alarcón, originaria de San Luis Potosí, con quien procreó 5 hijos.
En 1934 llegó a la Ciudad de México a la edad de 27 años, en donde se desempeñó en diversos oficios.
Su amor por la escultura inició al ver el patio de la escuela La Esmeralda donde se encontraban canteros, alumnos y maestros.
Fue digno representante de la Escuela Mexicana de Escultura y profesor de esa disciplina en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda” durante treinta años. Participó en la Bienal Mexicana Contemporánea en 1960, en exposiciones colectivas del Salón de Invierno, la Galería Plástica Mexicana en 1956, el Salón de Arte Mexicano en 1958 y el Primer Salón de Pintura y Escultura Contemporánea Jalisciense en 1964.
En 1937, a la edad de 30 años, inició la práctica de la escultura de forma autodidacta; poco tiempo después también inició sus estudios en la Escuela Libre de Escultura y Talla de Directa de la SEP, y debido a sus habilidades participó como profesor de esa misma institución, dirigida por Guillermo Ruiz (1894-1965); asimismo, estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” con los maestros Oliverio Martínez (1901- 1938) y Rómulo Rozo (1899-1964). En 1956 comenzó a trabajar como profesor por más de 30 años.
La mayoría de sus obras son tallas en piedra con inspiración prehispánica y sentido nacionalista.
Falleció el 29 de julio de 1993 en la Ciudad de México, a la edad de 86 años.
Exposiciones en La Alameda, 1960 y 1962
En la primera de estas exposiciones, titulada Escultura Mexicana Contemporánea, participaron 42 escultores con un total de 70 obras.
La portada del catálogo fue ilustrada con la obra Hermanas, de Fidencio Castillo, que le valió una mención honorífica.
Puede consultar, un catálogo de fotografías de esculturas, en el siguiente enlace:
La segunda exhibición correspondió a la Primera Bienal Nacional de Escultura, a la que le sucedieron tres más en el Museo de Arte Moderno.
En esta ocasión participaron, por convocatoria,artistas mexicanos y extranjeros, algunos de reconocida trayectoria y otros cuyo nombre se dio a conocer por vez primera.
Se establecieron tres categorías: escultura libre en La Alameda Central,con 36 escultores y 64 piezas; escultura libre en las galerías de la Ciudad de México, con 28 escultores y 63 obras, y escultura integrada a la arquitectura con 5 participantes y 13 maquetas.
Los espacios museográficos fueron los propios jardines de La Alameda para las esculturas de gran formato, y en las hermosas galerías Las Pérgolas las esculturas de pequeño y mediano tamaño.
Ambas exposiciones fueron impulsadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través del entonces Museo Nacional de Artes Plásticas, en colaboración con el Departamento del Distrito Federal. Se concedieron tres premios de adquisición por 15 mil pesos cada uno, a Herbert Hoffman Ysenbourg, Rosa Castillo Santiago y Anastasio Téllez; otros premios de 18 mil pesos a Waldemar Sjölander, J. M Giménez Botey y Elizabeth Catlett.
El espíritu de estos dos magnos eventos fue el de propiciar puntos de encuentro entre la tradición prehispánica ancestral, las influencias occidentales y la evolución de nuevos estilos que manifestaban abstracción, geometrismo y las utilizaciones de materiales alternos y de reciclaje integrados al urbanismo, para conformar una nueva estética visual generada en la segunda mitad del siglo XX.
Las muestras no perseguían la presentación de las esculturas con un guion museográfico, como se estila actualmente, sino simplemente se les asignó un lugar a cada una de las piezas participantes.
"La obra de Fidencio Castillo Santiago es un reflejo de las mujeres mexicanas. Sus figuras realistas son producto de una inspiración académica y de un profundo contacto con la sociedad."
La exposición artística que consta de 31 obras de arte, cada una, con diferentes técnicas, desde el óleo, grafito, acrílico, entre otras, fué expuesta en casa de Cultura de Etzatlán, del 30 de enero, al 20 de marzo de 2025, cada una de ellas, refleja el estilo y entrega de cada artista, con un toque especial, que nos abre una ventana a la musa que los inspiró, cada una, cuenta una historia diferente por sí sola.
A continuación, se muestran las obras que en su momento fueron expuestas, y que ahora, permanecerán en este espacio, para la memoria, y deleite de los y las amantes del arte.
Creditos a sus respectivos autores, y autoras. Muchas felicidades por ese gran talento que tienen.
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