01 octubre 2025

Félix “El Pato”: la figura que camina entre la memoria y la calle de Etzatlán.



Un personaje de los más singulares:

En Etzatlán hay muchas personas ilustres, otras que destacan por su labor, y algunas que son simplemente inolvidables. José Félix Días Romero, mejor conocido como “ El Pato ”, es uno de esos últimos: singular, polémico y protagonista de múltiples historias.

Nacido el 8 de diciembre de 1940 en el mineral de El Amparo, cuyo deceso llegó con fecha del 10 de noviembre de 2017. Félix fue el menor de siete hermanos. Sus padres, Ignacio Días y Carmen Romero, lo criaron en condiciones modestas. Pero su vida tomaría caminos poco convencionales desde joven.

La ruta de su vida: del bando oscuro al ring, de Vietnam a la prisión:

Desde muy temprano, Félix escapó del entorno familiar y se trasladó a Tijuana, Baja California. Ahí cambió de oficio varias veces y cayó en ambientes oscuros. Era joven, estaba desarraigado, pero también tenía voluntad: encontró refugio en el deporte del boxeo, donde consiguió los “guantes de oro”.

Gracias a un viejo patrón, obtuvo un pasaporte y cruzó a Estados Unidos, donde se alistó en el ejército de EE.UU. UU. Fue enviado a combatir en la guerra de Vietnam. Esa experiencia exacerbó sus problemas con las adicciones, y al volver a México, regresó con nuevos idiomas en su repertorio —inglés e incluso algo de italiano.

Las cosas le estallaron cuando fue detenido y recluido en el penal de Oblatos, en Guadalajara. Durante ese período, cuenta Félix, se vivió un episodio inolvidable: durante la primera visita del Papa Juan Pablo II a México, el Pontífice lanzó estampitas desde el helicóptero a los reos. Una de ellas cayó sobre “El Pato”, quien, emocionado, gritó:

“¡Baja, cabrón, no te vamos a hacer nada!”


Al salir de prisión, no encontró un rumbo fijo inmediato. Viajó, buscó trabajos, hasta que decidió regresar a Etzatlán.




Etzatlán: su refugio, su escenario:

Hoy, “El Pato” es conocido por recorrer las calles del municipio vendiendo periódicos. Lo acompañaban una peculiar comitiva: varios perros con nombres tan curiosos como: Bush, Gloria Trevi, Masiosare, Chilindrina, entre otros.

Desde su puesto ambulante, Félix hacía más que vender noticias: es todo un personaje local. En misa de réquiem participaba con entusiasmo, y no era extraño escucharlo anunciar su llegada con su grito característico:  “¡Llegó la ley, cabrones!”

Además, conservaba su alias con orgullo y lo inmortalizó en estrofas que ha dado a conocer:

“El Pato”  Félix. 
Letra y Música: Carlos E. Parra Ron: 

Por ahí viene “El Pato” Félix y lo acompañan sus perros, 
Gloria Trevi, Jorge Bush, Shakira, Thalía y los pelos. 
Va gritando maldiciones cuando escucha los ladridos, 
de alguno de sus perritos quien ha sido agredido. 
“El Pato” señor, “El Pato” va por la vida gritando noticias y pasando el rato,
“El Pato” señor, “El Pato” es un buen tipo y le agrada la gente que le da buen trato. 
El Pato” estuvo en Tijuana y fue parte de la mafia, de él se escuchan historias unas buenas y otras malas. 
Este es un personaje real de las calles de Etzatlán, va pregonando noticias de cuando estuvo en Vietnam. 
“El Pato” señor, “El Pato” va por la vida gritando noticias y pasando el rato, 
“El Pato” señor, “El Pato”  es un buen tipo y le agrada la gente que le da buen trato.

Sin duda alguna, una letra sencilla, pero cargada de identidad local.

Así mismo, le fueron dedicados varios versos del mal humor del año 2016, los cuales, decían lo siguiente:

... Me sorprendí ver al Pato sentadito y bien callado, pero bien supe el por qué… ¡tenía un soldado a su lado. Sin gritarle al “Niño Chapo” ni…
 “llegó la ley cabrones” mucho menos fumar mota delante de esos señores. Al Pato voy a heredarle unos cuantos perros bravos, para que puedan cuidarle cuando lleguen los soldados... 
...Compré un hotdog en Oxxo para pasar un buen rato, se me atoró en el cogote y le robé su café al Pato Él se cree un militar de la guerra del Vietnam, dice que mató a Hitler y le ganó a Supermán. 
A mi amigo El Pato le dejo unas croquetas, ya sus perros les reparto chicharón de con Arquieta...

Entre luces y sombras:

La vida de “El Pato” mezcla éxitos y controversias. Un boxeador, un veterano de guerra, un recluso y un pregonero. Cada etapa trae sus propias cicatrices. Pero lo que hoy perdura es el recuerdo de su presencia entre las calles de Etzatlán, con su voz ronca, sus perros y su legado de historias —unas buenas, otras dudosas—.

Como él mismo dice: hay relatos para todos los gustos. Pero lo cierto es que “El Pato” es ya parte viva de la memoria colectiva del pueblo.

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Créditos:

- Carlos Enrique Parra Ron, por contenido, y material.

- Las imágenes, a sus respectivos propietarios.

Jardinera parroquia La Purísima Concepción


Frente a la imponente Parroquia La Purísima Concepción de Etzatlán, se encuentran unas jardineras que, a simple vista, podrían pasar desapercibidas. Sin embargo, quien se detenga un momento a observarlas descubrirá un detalle que las hace únicas: en sus superficies están incrustadas pequeñas figuras de todo tipo: casitas, carritos, iglesias, figuras de hombres y mujeres, barcos, trenes… un verdadero mosaico de la vida cotidiana y la imaginación. 

Lo más curioso de estas jardineras es que su origen es un misterio. Nadie sabe quién las mandó hacer, quién las elaboró ni desde cuándo decoran la plaza. Aun así, parecen guardar historias escondidas en cada relieve, esperando a ser descubiertas. 

Un detalle aún más peculiar se encuentra en la jardinerita que da al frente de la escuela primaria Everardo Topete: allí, entre las incrustaciones, aparecen los números del 1 al 10 en japonés (一, 二, 三, 四, 五, 六, 七, 八, 九, 十). Y no muy lejos, en la esquina de la calle Hidalgo, cruce con Independencia, hay otra jardinera con los números del 0 al 10 en maya, como si el arte de contar también formara parte del paisaje urbano. Estas jardineras, silenciosas y enigmáticas, invitan a los transeúntes a detenerse, observar y maravillarse con los pequeños secretos que Etzatlán guarda en sus rincones más cotidianos.

A continuación, podrás mirar las imágenes que se encuentran ahí incrustadas:

😊🎊Gracias por leernos, y compartir.🎊😊

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29 septiembre 2025

María Monroy: la mujer que sembró la educación en Etzatlán

 

En los archivos de la historia local y en las voces de las escuelas primarias del municipio resuena el nombre de María Monroy, maestra cuyo legado ha quedado marcado en el acervo cultural educativo de la región. Aunque persisten lagunas documentales sobre su vida personal, su nombre aparece vinculado con las primeras escuelas parroquiales de Etzatlán y como referente para generaciones de estudiantes.

Orígenes y contexto histórico:

Según la Gaceta municipal de Etzatlán, en los primeros años de la educación formal en el pueblo se mencionan escuelas parroquiales bajo la conducción de profesoras como María Monroy, María del Refugio Pacheco y María Montoya, entre otras. Esto sugiere que la maestra Monroy habría trabajado en tiempos en que la educación primaria estaba aún organizada bajo esquemas eclesiásticos o con fuerte participación de la iglesia local, en etapas tempranas del sistema educativo formal en Etzatlán.

Leyenda: "El recado de maría Monroy", por Enrique Parra Ron.

Era el final de los años cuarenta cuando Irma Tapia se dispuso a dejar Guadalajara. Su destino: Etzatlán. En esa época, el único viaje digno de mención se hacía sobre rieles, y mientras aguardaba en la concurrida estación de ferrocarril, una figura se materializó a su lado. La mujer era una aparición. Vestía un traje severo, de una elegancia sepia, y su cabeza estaba cubierta por un chal que parecía más un velo. Sus zapatos, de un estilo antiguo, eran oscuros y pesados. Con una mirada penetrante, se dirigió a Irma. 

—Disculpe, muchacha. ¿Conoce usted, por casualidad, a la maestra Pachita Romero?  Irma ascendiendo, con una punzada de curiosidad. 

—Perfecto —prosiguió la dama, con una voz que era casi un susurro—. Necesito un favor urgente. ¿Podría pedirle a la maestra que oficie unas misas en mi nombre? 

—Claro, pero ¿de parte de quién? 

—De parte de María Monroy. Es vital.  —el nombre la toca como un latigazo de aire frío. María Monroy. Era el mismo nombre que llevaba el colegio al que asistía a su propia hija. Irma no perdió un instante. Al llegar a Etzatlán, buscó de inmediato a la maestra Pachita y le transmitió el macabro encargo. Pachita, al oírlo, sonriendo con incredulidad. 

—¡Qué broma tan pesada, Irma! ¿Quién te ha dicho eso? 

—María Monroy...  —la maestra, molesta, se dirigió a un viejo estante y sacó una fotografía desvanecida por el tiempo, una instantánea de ella con sus colegas de años atrás. 

—Mírame bien. Aquí están todas. Dime honestamente: ¿Cuál de ellas es la que te abordó en la estación? Irma se inclinó sobre la imagen. Su dedo índice se movió sin dudar, señalando directamente el rostro de una mujer joven. Un silencio pesado cayó sobre la habitación. La maestra Pachita quedó rígida. El rostro que Irma había señalado era, sin lugar a dudas, el de la difunta María Monroy. El encargo había sido entregado. La señora del chal no había tomado el tren; simplemente había estado esperando.


Créditos a: Carlos Enrique Parra Ron.

28 septiembre 2025

Disco: “Etzatlán”


El "Disco Musical Etzatlán", fue uno de los proyectos más ambiciosos a cargo del finado Daniel Velázquez. En su momento estuvo disponible en formato físico, distribuido entre quienes vendían discos de música en Etzatlán.

Hoy compartimos el material completo como un agradecimiento póstumo a su creador. Esto no habría sido posible sin que él mismo lo hubiera difundido previamente en redes sociales. Ahora que ya no se encuentra entre nosotros, habría sido prácticamente imposible rescatarlo, pues los ejemplares físicos en CD son muy escasos, la mayoría se encuentra dañada y, además, cada vez existen menos aparatos capaces de reproducirlos.

A continuación, presentamos la lista de reproducción, que consta de 15 canciones:


01 Etzatlan instrumental (Banda Morros):

02 Mi Terruño (Linda Azucena):

03 Marcha de Etzatlán (Grupo Renovación):

04 Los Papaquis (Carnaval de Etzatlán) Banda Santa Clara:

05 Pista 5:

06 Alabanza al Sr. de la Misericordia (Banda Santa Rosalía):

07 Etzatlán (Grupo Renovación):

08 Pista 8:

09 Al calor del dólar (Banda Santa Clara):

10 El corrido de los hermanos Topete:

11 El malquerido:

12 La cosecha:

13 Deja de llorar, chiquilla:

14 Celos del viento (Los hermanos Topete)

15 Vas a pagar (Banda Santa Rosalía)

24 septiembre 2025

Etzatlán bajo las sombras: el misterio de la mujer de blanco.

Este no es solo un relato oscuro, o un cuento para asustar niños por la noche, ni una historia que se relata con risas alrededor de una fogata. Esto me pasó de verdad, yo tuve la oportunidad de mirarla, y ella a mi.

Todo ocurrió en marzo de 2023. Aquella noche, Etzatlán estaba particularmente silencioso, como si el pueblo contuviera el aliento. 

Caminaba por la calle López Cotilla, entre Gómez Farías y Porfirio Díaz, cuando la vi. Al principio, pensé que era una figura cualquiera, quizás alguien esperando un taxi o simplemente alguien extraviado. Pero algo estaba mal… muy mal.


Allí, detrás de un Mazda B2600 estacionado sobre la banqueta oriente, se asomaba una figura femenina. 

Su piel, era tan blanca como el vestido que la cubría, y su rostro… demacrado, con el cabello parcialmente cubriéndole la cara. Lo peor: sus ojos. Negros, profundos, como si absorbieran la poca luz de la calle.

Me observaba.

Cuando notó que la había visto, se escondió rápidamente tras el cofre del vehículo. No me atreví a moverme. Sentí cómo el frío se metía en mis huesos, paralizándome. No sé cuánto tiempo pasó antes de que pudiera dar un paso más, sin dejar de mirarla. Afortunadamente, no ocurrió nada más… al menos esa noche.

Días después, mientras mi madre hablaba con una tía, escuché algo que me hizo tragar saliva.

—"Ay no, fíjate que se nos apareció una mujer —dijo mi tía—, mi esposo y yo íbamos de regreso a casa en su carro, y en el camino rumbo al Lienzo Charro, justo antes de llegar a la gasolinería, se nos atravesó una mujer vestida de blanco… no se le veían los pies. Parecía que estaba flotando. Casi la atropellábamos. Cuando volteamos, ya venía atrás de nosotros, corriendo… ¡horrible! Lo bueno es que no nos alcanzó."

La piel se me erizó. ¿Era la misma mujer? ¿Qué quería? ¿Por qué me perdonó a mí?

Desde entonces, no he vuelto a caminar solo por la noche en Etzatlán. Pero a veces… a veces creo que aún me observa, esperando que vuelva a estar solo.

⚠️ Imagen de referencia, recreada.

Por las noches, la mujer de blanco deambula por las calles de Etzatlán, en busca de las almas de aquellos que por algún motivo, se encuentren fuera de casa. Tras las sombras, te observa, inerte, silenciosa, esperando el momento exacto para abalanzarse sobre ti.

¿Tú la has visto? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios! o envía un correo a la siguiente dirección: etzatlan.jal.oficial@gmail.com

17 septiembre 2025

Alfonso Virgen Meza, pionero de la aviación mexicana y orgullo de Etzatlán

Alfonso Virgen Meza, originario de Etzatlán, Jalisco, nació el 20 de agosto de 1889, falleció el 29 de enero de 1975, dejando un legado de valentía, innovación y orgullo para su tierra natal. Tuvo una vida marcada por la disciplina militar, la valentía en combate y la innovación en la aviación. y dejó huella en la historia del país al convertirse en uno de los pioneros de la aviación militar en México.

De oficio carpintero, en 1915 se unió al Ejército Constitucionalista como Teniente de Infantería, bajo las órdenes de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, en la lucha contra Victoriano Huerta, quien había derrocado al presidente Francisco I. Madero.

Su carrera militar lo llevó a entrenarse como piloto aviador e instructor de vuelo. Entre sus logros destaca haber realizado el primer vuelo nocturno en Latinoamérica, un hecho que marcó la historia de la aviación. Más adelante fue nombrado Subdirector de la Escuela Militar de Aviación.

Durante la década de 1930, Alfonso Virgen modernizó el entrenamiento de los pilotos mexicanos al introducir técnicas de navegación aérea por instrumentos y el uso de simuladores electrónicos, avances que colocaron a México a la vanguardia en la formación de aviadores.

De la carpintería a la infantería
De oficio carpintero, el 1 de marzo de 1915 se enlistó en el Ejército Constitucionalista como Teniente de Infantería, bajo las órdenes de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, en la lucha contra Victoriano Huerta. Combatió contra fuerzas villistas en Veracruz, Hidalgo, Pachuca y Guanajuato, así como contra zapatistas en el Estado de México. En octubre de ese mismo año fue ascendido a Capitán Segundo de Infantería por méritos en campaña, aunque poco después solicitó su baja.

Sus inicios en la aviación
El 21 de febrero de 1918 ingresó a la Escuela Militar de Aviación como cadete. Apenas cinco meses después, el 21 de julio, recibió su diploma como piloto aviador de manos del presidente Venustiano Carranza. Fue parte de los primeros 13 alumnos titulados en México, recibiendo el diploma número 11.

Ese mismo año, el 18 de octubre, realizó un vuelo nocturno de 45 minutos sobre el Valle de México, convirtiéndose en el primer vuelo de este tipo en toda Latinoamérica.

En febrero de 1919 fue nombrado Comandante de la 3.ª Flotilla Aérea y participó en operaciones contra rebeldes en Tampico y Veracruz. En 1920 viajó a Estados Unidos para especializarse en aviación y, a su regreso, se convirtió en instructor en la Escuela Militar de Aviación, donde más tarde fue nombrado subdirector. También dirigió temporalmente la escuela y comandó el Escuadrón Bimotor de Bombardeo.

Durante la Revolución Mexicana participó en diversos combates y alcanzó el grado de Capitán Segundo de Infantería. El 18 de noviembre de 1915 ingresó a la Escuela Militar de Aviación y, tras tres años de preparación, el 22 de junio de 1918 presentó y aprobó su examen como piloto. Obtuvo el título número 11 en la historia de la aviación mexicana, utilizando biplanos TNCA Serie A, matrículas 22-A-36 y 24-A-38. El presidente Venustiano Carranza le entregó personalmente su diploma el 21 de julio de ese mismo año.

Fotografía de su primer vuelo nocturno.

El 18 de octubre de 1918 protagonizó un vuelo histórico: despegó de Balbuena en un biplano TNCA Serie A matrícula 22-A-26, recorrió de noche la Ciudad de México a 700 metros de altura y, tras sobrevolar Reforma y la colonia Roma, aterrizó sin contratiempos. Lo notable es que el vuelo se realizó sin reflectores ni preparación especial, únicamente con la luz de la luna.

Entre 1919 y 1920 participó en operaciones aéreas contra distintas facciones rebeldes con la 3ª Flotilla Aérea. Fue subdirector de la Escuela Militar de Aviación entre octubre y noviembre de 1921 y, ese mismo año, se incorporó al Escuadrón de Bimotores Pesados con aeronaves Farman F-50Bn2.

En febrero de 1923 probó un avión de su propia construcción, un biplano tipo Brown Special al que bautizó como “El Canario”. Sin embargo, el 24 de enero de 1924 fue dado de baja del Ejército, acusado de sumarse a las filas rebeldes llevando consigo un avión Junkers Larsen JL-6, propiedad de la nación. Tras la rebelión, emigró a Estados Unidos, donde trabajó en la fábrica Link de Chicago, especializada en simuladores para entrenamiento por instrumentos.

Virgen regresó a México el 21 de noviembre de 1936 y fue reincorporado a la Fuerza Aérea como Teniente Piloto Aviador. En 1938 integró la escuadrilla que voló de México a Panamá con motivo de los Juegos Centroamericanos. Ese mismo año viajó nuevamente a Estados Unidos para especializarse en vuelo por instrumentos y radioorientación con el sistema Link.

De vuelta en México, se convirtió en instructor de vuelo por instrumentos en la Escuela Militar de Aviación. En 1939 fue nombrado profesor de táctica aérea. Dos años más tarde, en 1941, se le restituyó su grado de Mayor Piloto Aviador. Posteriormente ocupó cargos en el Depósito General Aéreo y, finalmente, recibió su patente de retiro como Teniente Coronel Piloto Aviador el 1 de marzo de 1958.


La rebelión de la huertista y su deserción
En 1923, Alfonso Virgen se unió a la rebelión encabezada por Adolfo de la Huerta contra el gobierno de Álvaro Obregón. El 11 de enero de 1924, mientras comandaba un bombardero Junker en una misión, decidió aterrizar en territorio rebelde y pasarse al bando contrario, sorprendiendo a sus propios compañeros de vuelo.

Tras el fracaso de la rebelión, Virgen huyó a Estados Unidos vía Cuba, donde permaneció once años trabajando como ebanista en la fábrica de simuladores de vuelo Link.

El perdón y el regreso
En 1936 recibió amnistía y pudo reincorporarse al Ejército Nacional como Teniente de Aeronáutica Piloto Aviador. Dos años más tarde fue enviado a Nueva York para capacitarse en simuladores de vuelo y técnicas de navegación por instrumentos, conocimientos que después compartió como profesor en la Escuela Militar de Aviación.

Legado
Tras una larga trayectoria, Alfonso Virgen Meza se jubiló del servicio activo el 1 de marzo de 1958. Falleció en la Ciudad de México el 29 de enero de 1975.

Su vida resume la historia de un hombre que pasó de ser carpintero a convertirse en pionero de la aviación mexicana, dejando huella como militar, instructor y visionario en el desarrollo de la Fuerza Aérea del país.


Referencias:

'Capitán Alfonso Virgen Meza, El As de los Vuelos Nocturnos', escrita por Gabriel Agraz García de Alba. Programas Educativos, S.A. de C.V. División Editorial. México, 1997.

O'Neill, Ralph flying n Mexico, biography. Skyways magazine, 28/October/1993 [1] Archivado el 14 de diciembre de 2009 en Wayback Machine.

«Gustavo Salinas, ‘early bird’». Archivado desde el original el 11 de mayo de 2008. Consultado el 23 de marzo de 2008.

«Alberto Salinas Carranza, “early bird”». Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2010. Consultado el 23 de marzo de 2008.

https://www.gob.mx/defensa/documentos/evolucion-fuerza-aerea-mexicana

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Heriberto Navarrete: el Etzatlense que luchó por su fe en la Guerra Cristera

Heriberto Navarrete Flores nació en Etzatlán, Jalisco, el 16 de marzo de 1903 y fallece un 21 de agosto de 1987 a los 84 años. Cuando tenía apenas siete años, su familia se mudó a Guadalajara, donde cursó sus estudios hasta graduarse como ingeniero civil.

En 1918, siendo todavía estudiante, se unió a la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), organización fundada apenas dos años antes y que en Guadalajara era encabezada por el carismático líder Anacleto González Flores, “El Maestro”. Ahí, Navarrete se entregó de lleno al activismo: fue guardaespaldas voluntario del arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, confrontó en las calles a sindicalistas y seguidores del gobernador José Guadalupe Zuno, y también recorrió casa por casa invitando a otros jóvenes a sumarse.

Con la llegada de Plutarco Elías Calles a la presidencia y el endurecimiento de las medidas contra la Iglesia, el conflicto escaló. En 1925 se fundó en Jalisco la Unión Popular (UP), impulsada por González Flores, que agrupaba a distintas organizaciones laicas, incluida la ACJM. Con apenas 22 años, Navarrete fue nombrado secretario general de la nueva organización.

La tensión llegó a su punto más alto en 1926, cuando el gobierno impuso la llamada “Ley Calles” y la Iglesia decidió suspender el culto público. Un año después, la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa llamó a la insurrección armada. Navarrete no dudó en sumarse: primero organizó el abasto de municiones en Jalisco y después, desde la Ciudad de México, coordinó envíos para los rebeldes.

El 2 de abril de 1927 fue detenido tras una delación que también condujo a la captura y ejecución de Anacleto González Flores. Pasó varios meses en prisión, primero en la capital del país y luego en las Islas Marías. Fue liberado en julio, pero no abandonó la causa: el 4 de octubre de ese mismo año se incorporó a las filas cristeras comandadas por Lauro Rocha en los Altos de Jalisco.

Su talento militar lo llevó rápidamente a ascender al grado de mayor, convirtiéndose en ayudante directo del general Enrique Gorostieta, jefe máximo del ejército cristero. Participó en numerosos combates, incluyendo la batalla de Tepatitlán en abril de 1929, considerada la más grande de la Guerra Cristera.

Navarrete también vivió momentos personales intensos. Durante la guerra sostuvo un breve romance con una joven estudiante de Guadalajara, Luz María Machuca, quien falleció en octubre de 1928. En su tumba dejó grabado un epitafio que refleja la pasión y sacrificio de aquellos años:

"En plena juventud y llena de ilusiones, ofreció su vida por el triunfo de una causa justa. Su muerte es una promesa del Señor. Recuerdo de Heriberto Navarrete".

Así, entre la fe, la lucha armada y el compromiso con sus ideales, Heriberto Navarrete Flores se convirtió en uno de los Etzatlenses que dejaron huella en la historia de México.

Navarrete Flores es autor de El voto de Chema Rodríguez: relato de ambiente cristero (1964), narración ficticia sobre algunos episodios del conflicto político-religioso, y de unas Nociones sobre la teoría de la historia (1977), pero el cuerpo principal de su obra está centrado en el género testimonial: Por Dios y por la patria: memorias de mi participación en la defensa de la libertad de conciencia y culto, durante la persecución religiosa en México de 1926 a 1929 (1961) y Los cristeros eran así (1968) refieren acontecimientos de la Guerra Cristera ocurridos principalmente en el estado de Jalisco, mientras que En las Islas Marías (1965) describe su paso por los sótanos de la inspección de policía capitalina y en la colonia penal de Islas Marías como consecuencia de sus actividades políticas. 

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Fuentes:

Tesis Luis Romo Cedano para obtener el título de Maestro en Historia de México:

 https://ru.dgb.unam.mx/server/api/core/bitstreams/b4a84614-f177-4068-acbc-96132730c771/content

https://www.google.com.mx/search?hl=es&tbo=p&tbm=bks&q=inauthor:%22Heriberto+Navarrete%22

https://althistory.fandom.com/es/wiki/Ejercito_Cristero_(Am%C3%A9rica_para_los_Americanos)



Clemente Medina Blanco: un empresario y promotor social, nacido en Etzatlán.

A lo largo del siglo XX, hombres y mujeres nacidos en este municipio emprendieron nuevos caminos y, desde otras ciudades, construyeron traye...

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