Corre la leyenda que, en su peregrinación hacia el sur en busca del lugar sagrado donde fundar su gran ciudad capital, los aztecas pasaron por el poblado de Ocohanua.
Allí, a la orilla del arroyo, unas mujeres lavaban ropa cuando de pronto un águila descendió y se posó sobre un nopal. Al verla, los aztecas se regocijaron, pues interpretaron la señal como el sitio destinado por los dioses para establecer su ciudad. Sin embargo, las mujeres del lugar, asustadas por la presencia del ave, le arrojaron agua y la espantaron.
— ¡Espántala con piedras, o con agua, o con agua!
Ante ello, los aztecas entendieron que debían seguir su camino, y así continuaron su marcha hacia el sur, hasta llegar al lugar donde fundarían Tenochtitlan. Desde entonces, a Ocohanua también se le conoce como "México chiquito".
Fuente:
https://etzatlan.gob.mx/wp-content/uploads/2024/12/gaceta_3.pdf

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